Nuestra historia

Todo comenzó en un taller de zapatos perdido en un pueblo de Mallorca, estábamos buscando la forma de innovar en el área del calzado cuando nos dimos de bruces con algo que estábamos planteando mal, no había que innovar, había que volver a los orígenes.

¿Qué ocurrio?

Como te decía nos dimos de bruces con la cruda realidad, en un taller de zapatos que iba a cerrar por falta de clientes encontramos la que fue la horma de nuestro zapato, literalmente, la que nos hizo cambiar el concepto de innovar y volver atrás, muchos años atrás en el tiempo.

La horma de nuestro zapato

Como te contaba encontramos una horma, pero no una horma cualquiera si no una horma con más de 90 años, una horma que es la base de uno de los más famosos mocasines de la historia de una marca de lujo, una horma de cuando los zapatos duraban años y no temporadas y así cambió nuestro planteamiento.

Decidimos aprovechar ese golpe de realidad para entender que lo que el mundo necesita es que le ayudemos a sobrevivir y que por lo tanto íbamos a aportar nuestro granito de arena, íbamos a fabricar zapatos como los de antes, con buenas hormas, los mejores materiales y que duren, porque la tradición nos ha demostrado que se puede hacer.

“Desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX se fabricaron las mejores hormas de calzado, aquellas que han pervivido durante siglos y que hace que realmente un zapato sea cómodo y duradero porque se adapta al pie con la sabiduría de los años”.

Innovación basada en la tradición

Hemos dedicado los últimos años a conseguir más hormas como la primera y a investigar para, a partir de las hormas tradicionales, conseguir pequeñas mejoras que se adapten a nuestros tiempos.

Nuestro objetivo es conseguir que los zapatos de calidad estén al alcance de todos y todas y que duren años.

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